El plan pastoral de la Arquidiócesis es una ‘visión compartida’ que deja ‘espacio para la creatividad’
Fieles llenan la Catedral de San Pedro y San Pablo en Indianápolis el 7 de junio de 2025, mientras seminaristas y sacerdotes salen en procesión de la catedral tras una misa en la que tres hombres fueron ordenados sacerdotes para la Arquidiócesis de Indianápolis. (Foto de Sally Krause)
Por Natalie Hoefer
Por tanto, vayan y hagan discípulos de todas las naciones … (Mt 28:19)
Esta “Gran Comisión” de Cristo es una misión que llevamos a cabo hoy cada uno de nosotros, sus seguidores, y la Iglesia que fundó.
“La Iglesia misma es el cuerpo de Cristo” —afirmó el arzobispo Charles C. Thompson en una entrevista reciente con The Criterion—. “Todo lo que existe en la Iglesia es un ministerio de la misión [de Cristo]. Ya sea una parroquia, una escuela, Caridades Católicas … todo está orientado a esa tarea primordial de evangelización, llevar a la gente hacia la persona de Jesucristo.”
Es una misión vasta y quizá desalentadora, pero gracias al aporte y participación de unas mil personas de toda la Arquidiócesis, se acaba de publicar un plan pastoral quinquenal para proporcionar orientación y guía a las parroquias, escuelas y ministerios arquidiocesanos en el desempeño de esa misión en el centro y sur de Indiana.
Titulado “Avancemos con alegría y esperanza como discípulos misioneros,” el documento establece cinco áreas, o “dominios,” de interés, cada uno con metas y objetivos.
“Pero los detalles de cómo se implementarán variarán de una parroquia a otra” y para cada escuela y ministerio de la Arquidiócesis, aclaró el arzobispo Thompson.
Un miembro del equipo de planificación pastoral anima a las personas a leer el plan.
“Es relevante para cada feligrés” —señaló Gayle Schrank, de la parroquia de Santa María en Navilleton—. “Todos somos discípulos, y tenemos una misión. Esto nos brinda la oportunidad de involucrarnos más en nuestra fe.”
Sus palabras refuerzan lo expresado por el arzobispo Thompson con respecto a la finalidad del plan: “Ser intencionales, tener una visión compartida y trabajar juntos en pos de esa misma visión común.”
‘El Espíritu Santo sin duda intervino’
El arzobispo Thompson se apresura a señalar que no se trata de un plan impuesto jerárquicamente.
Prueba de ello se encuentra en las encuestas y sesiones de escucha que la Arquidiócesis llevó a cabo hace dos años en inglés y español en todo el centro y sur de Indiana.
“El proceso se basó en muchas horas de escucha y discernimiento en oración sobre dónde nos encontramos hoy, hacia dónde nos llama Dios y cómo llegar juntos hasta allí” —destacó el canciller de la Arquidiócesis, Christopher Walsh, en un correo electrónico—. “Cerca de mil personas participaron directamente en la elaboración de este plan pastoral.”
El arzobispo Thompson estuvo presente en todas esas sesiones.
“Creo que eso es muy significativo,” expresó Daniel Conway, el consultor que ayudó a guiar el proceso de planificación pastoral de dos años de la Arquidiócesis. “Afirma que no es un plan del arzobispo, sino un plan de la Arquidiócesis junto con el arzobispo. Y eso es verdaderamente trascendental.”
Un comité de 22 miembros colaboró en el proceso de planificación pastoral desde el principio.
Walsh reconoció el esfuerzo del equipo por haber dedicado “los últimos dos años a trabajar juntos para materializar las opiniones recabadas.”
Aunque el arzobispo y otros líderes de la Arquidiócesis formaban parte del comité, todo el equipo era una muestra representativa de la Arquidiócesis en términos de edad, raza, origen étnico, vocación y ubicación.
Los que crearon el comité “tuvieron la intención deliberada de invitar a distintas personas a formar parte de este equipo,” comentó Schrank, miembro del comité, que recientemente se jubiló como asociada pastoral de la parroquia de Santa María en Navilleton.
“Estaba conformado por sacerdotes, una hermana [religiosa], laicos, personas que trabajan para la Iglesia, personas que trabajan en la comunidad … un grupo muy diverso de personas muy santas.”
Dijo que un miembro del equipo “anotaba todo lo que decían los feligreses” durante las sesiones de escucha en toda la Arquidiócesis.
“La gente quiere que se le escuche, y creo que este grupo escuchó mucho y abordó lo que se dijo,” señaló Schrank.
En esto también está de acuerdo Yadira Villatoro, miembro del equipo de planificación y administradora de educación religiosa de la parroquia de San Antonio en Indianápolis, quien formó parte de un subcomité que seleccionó los cinco dominios clave del plan pastoral de la Arquidiócesis.
Villatoro explicó que, en primer lugar, el subgrupo analizó detenidamente en oración los resultados de las sesiones de escucha y las encuestas.
Además, estudiaron algunos documentos de la Iglesia para obtener información, incluida la exhortación apostólica del papa Francisco La alegría del Evangelio.
Cuando llegó el momento de discernir y definir finalmente las áreas de enfoque, “fue fácil reducir la lista”—recuerda Villatoro—. “Las cinco personas del [sub]comité tenían las mismas ideas. El Espíritu Santo sin duda intervino.”
Los cinco dominios del plan son: vida parroquial y culto, catequesis evangelizadora, corresponsabilidad, vocaciones, y alcance comunitario y ministerio.
‘La evangelización como el núcleo’
El documento describe cada uno de estos dominios como “fundamentales en la composición de parroquias, escuelas y ministerios arquidiocesanos que están vivos en Cristo.”
Utiliza frases sencillas para describir el propósito de cada dominio:
—Vida parroquial y culto: “Encuentro con la persona de Jesucristo.”
—Catequesis evangelizadora: “Enseñar como Jesús.”
—Corresponsabilidad: “Fomentar una cultura de corresponsabilidad alegre e intencionada.”
—Vocaciones: “Responder al llamado universal a la santidad.”
—Alcance comunitario y ministerio: “Implementar la doctrina social católica.”
“Nos pareció que era muy importante que cada dominio nos condujera específicamente a la persona de Jesucristo, [...] para responder a Su llamado a la santidad y ser personas que se acerquen a los demás y compartan su amor y sus enseñanzas,” declaró Conway a The Criterion.
El plan considera que las parroquias son el ministerio “más destacado y de mayor alcance” de la Iglesia. “Por eso, el objetivo principal de nuestro nuevo plan pastoral es desarrollar parroquias dinámicas,” afirma, con las dos palabras intencionadamente en cursiva.
Y “en el núcleo” de una parroquia dinámica “está la evangelización”—apuntó el arzobispo Thompson—. “¿Cómo se evangeliza dentro del perímetro de esa iglesia? ¿Cómo se evangeliza más allá de los muros de esa iglesia, no solo dentro de los límites de la parroquia o del terreno de la iglesia, sino más allá ...?”
El plan coincide con la opinión del vicario general de la Arquidiócesis, el monseñor William F. Stumpf, quien como miembro del equipo de planificación pastoral y párroco de San Mateo Apóstol en Indianápolis, expresó lo siguiente:
“En todos los años que he participado en la planificación arquidiocesana, creo que este es un plan que realmente se centra en la primacía de la parroquia y su labor en la vida de la Arquidiócesis.”
No obstante, los dominios se aplican igualmente a las escuelas y ministerios arquidiocesanos en términos de su vitalidad para llevar a cabo la misión de la Iglesia.
“Una vez más, se trata de una visión compartida,” aseguró el arzobispo Thompson.
‘Orientación y espacio para la creatividad’
Aunque se trate de una visión compartida, en una Arquidiócesis que abarca la mayor parte del centro y el sur de Indiana, con parroquias grandes y pequeñas, urbanas y rurales, la puesta en práctica de esa visión sin duda adoptará distintas formas.
Por ello, los objetivos y metas de cada dominio son “bastante amplios, y esto es intencional”—señaló el arzobispo y añadió que—“en las medidas de acción es donde se notan algunas diferencias” para cada parroquia, escuela y ministerio arquidiocesano.
Puso como ejemplo el objetivo de una parroquia de ayudar a sus miembros a desarrollar una relación más profunda con Cristo en la Eucaristía. Una posible medida podría ser instituir la adoración eucarística perpetua.
“Eso podría funcionar en una parroquia grande”—dijo el arzobispo Thompson—. “Pero para una parroquia rural que solo tenga 50 hogares y esté repartida por medio condado, probablemente resulte más difícil.
“Todos podemos estar de acuerdo en cuanto a lo que significa esforzarnos por profundizar en nuestra identidad y aprecio por la Eucaristía. Pero los detalles de cómo llevarlo a la práctica variarán de una parroquia a otra, de una comunidad a otra, e incluso es posible que algunas parroquias o decanatos trabajen juntos en una iniciativa”—apuntó—. “Esperemos que de algún modo [el plan esté] señalando la dirección, la visión, brindando orientación, pero también dejando espacio para la creatividad.”
Conway estuvo de acuerdo.
“La genialidad de la Iglesia católica es que creemos firmemente en el principio de subsidiariedad, que la mejor forma de actuar es a nivel local,” afirmó.
‘Una invitación para cada uno de nosotros’
Independientemente de cómo se lleve a cabo finalmente la implementación, el arzobispo Thompson afirmó que las dos primeras medidas son las mismas para todas las parroquias, escuelas y ministerios de la Arquidiócesis.
“La primera es leerlo”—dijo—. “En segundo lugar, ¿cómo dialogamos con los demás para que otros nos ayuden a compartir percepciones y discernir?”
Algunos pastores podrían elegir una ruta como la del monseñor Stumpf en San Mateo.
“Nuestro consejo pastoral lo leerá y participará en un proceso sinodal para reflexionar sobre el plan y aplicarlo,” aseguró.
Otras parroquias, escuelas o ministerios podrían “crear pequeños grupos para leer y estudiar el plan y luego reunirse en oración para analizarlo y discernir,” sugirió Conway.
Afirma que quien lea el plan, debe “leerlo en oración con la mente y el corazón abiertos.”
Schrank anima a todos los miembros de la Arquidiócesis a leer el documento de la misma manera, diciendo que “no pretende ser una quimera. Es una invitación para que cada uno de nosotros salga a la calle y ponga de su parte”—aseveró—. “Invitaría a las personas a que lo lean y adopten medidas personales para crecer en su propia vida basándose en lo que se incluye en el plan.”
El monseñor Stumpf está de acuerdo:
“La Iglesia nos llama realmente a ser discípulos misioneros y a evangelizar y compartir la buena nueva. Eso forma parte de la misión de cada católico. La responsabilidad no recae en la institución, sino en cada uno de nosotros. El plan es un recordatorio y una forma de ayudar a la gente a asumir esa responsabilidad.”
Sus comentarios reflejan el nombre del documento: “Avancemos con alegría y esperanza como discípulos misioneros.”
“Se nos ofrece como un medio para compartir una visión conjunta”—afirmó el arzobispo Thompson—.“Trabajar, avanzar y estar juntos, centrados no en ningún tipo de ego, ideología o agenda en particular, sino únicamente en Cristo Jesús.”
(La carta pastoral y los dominios de “Avancemos con alegría y esperanza como discípulos misioneros” se encuentran en la páginas 11-12 de este número. Para leer las metas y objetivos, visite www.archindy.org/PastoralPlan) †