June 21, 2019

El rostro de la misericordia / Daniel Conway

Ser luz del mundo significa ser transparentes y responsables ante los demás

“Aquellos que han sufrido abusos han alzado su voz afligida y han sido escuchados. El papa Francisco nos exige hoy que actuemos de manera universal. La nueva norma “Vosotros sois la luz del mundo” nos obliga a cada uno de nosotros a hacer su parte para desterrar los abusos y los encubrimientos. Refleja la convicción del papa de que un problema de dimensiones mundiales requiere soluciones que se apliquen a toda la Iglesia. ¡Disponer ya de esta nueva norma en siete idiomas es un buen comienzo!” (Cardenal Joseph W. Tobin)

Aunque nunca se planteó oficialmente de esta forma, muchos en la Iglesia (clero y laicos por igual) asumieron que nuestros líderes eran, en efecto “intocables” y que la responsabilidad por sus acciones (o inacciones) se limitaba estrictamente a la “cadena de mando” establecida por las órdenes sagradas. Según esta lógica, los sacerdotes eran responsables únicamente ante los obispos y, de la misma forma, obispos, arzobispos y cardenales rendían cuentas únicamente al papa.

Ya no. Con la publicación de su motu proprio “Vos estis lux mundo” (“Vosotros sois la luz del mundo”), el papa Francisco ha publicado un nuevo conjunto de normas con respecto a la Iglesia universal que requiere que los líderes de la Iglesia sean transparentes y responsables ante todos.

De acuerdo con el cardenal de Newark Joseph W. Tobin: “En su nuevo motu proprio, el papa Francisco deja en claro que la transparencia y la responsabilidad son esenciales para la identidad y misión de nuestra Iglesia. A quienes maltratan y abusan se los debe denunciar a las autoridades civiles y eclesiásticas. Sin excepción. No se tolerará ningún tipo de encubrimiento.”

Las nuevas normas no se limitan al requisito de denunciar e investigar rápidamente (proceso en el que se exhorta enfáticamente la participación del personal seglar) los alegatos de abuso infantil, pornografía, agresión sexual contra adultos y el encubrimiento de conductas sexuales indebidas por parte de la jerarquía de la Iglesia. El papa Francisco insiste en que “el cuidado de las personas” debe ser la principal consideración de un obispo. Se debe acoger, escuchar y apoyar a quienes han sufrido daños y se les debe brindar ayuda espiritual, médica y terapéutica. Del mismo modo, no se debe obligar a guardar silencio a quienes han denunciado situaciones de abuso.

Lo que una vez fue una práctica pastoral sensata, es decir, la aplicación de un buen criterio en un espíritu de justicia y caridad, ahora también forma parte de las normas eclesiásticas. Cualquier obispo que descuide su responsabilidad de denunciar alegatos creíbles de abuso o conducta indebida, o de cuidar de aquellos que han sufrido abusos y al mismo tiempo respetar a quienes denuncian tales abusos, es objeto de una investigación por encubrimiento. El abuso sexual es un asunto grave y las nuevas normas reflejan esta gravedad, tanto en tono como en sustancia.

En el preámbulo de “Vosotros sois la luz del mundo” el papa Francisco escribe: “Es bueno que se adopten a nivel universal procedimientos dirigidos a prevenir y combatir estos crímenes que traicionan la confianza de los fieles.”

Denomina estas faltas “crímenes” porque son más que fallas morales (pecados que se deben confesar y de los cuales la persona se debe arrepentir), aunque ciertamente violan los estándares más fundamentales de la moral cristiana. Se trata de crímenes de lesa humanidad que transgreden las leyes de Dios y de la sociedad. El encubrimiento es un acto intolerable porque minimiza la gravedad de estas faltas y sugiere que el clero y los religiosos no se rigen por los mismos estándares que las personas ordinarias que cometen crímenes similares.

El difunto arzobispo de Indianápolis, Daniel M. Buechlein solía decir que “los sacerdotes y los obispos deberían regirse por estándares más elevados porque han sido llamados a ser Cristo para los demás de formas muy públicas. Eso no significa que seamos mejores que los demás. Significa que tenemos el desafío de confiar en que la gracia de Dios nos ayude a ser fieles a nuestras promesas y a ser testigos fidedignos de la bondad y la misericordia de Dios.”

Al dejar en claro que la transparencia y la responsabilidad son esenciales para la identidad y misión de la Iglesia, el papa Francisco se rige por los estándares más elevados de moral, justicia y caridad pastoral, y lo mismo hace con todos los líderes de la Iglesia.

El Arzobispo de Indianápolis, Charles C. Thompson, comenta que al establecer nuevas normas mediante las cuales los obispos y otros líderes de la Iglesia son claramente responsables por sus acciones, el papa Francisco destaca la necesidad de realidades internas y externas, asegurando que “se necesita una continua y profunda conversión de los corazones, acompañada de acciones concretas y eficaces que involucren a todos en la Iglesia.”

Solo crear normas no ofrece una solución para los problemas. También se necesita una conversión de corazón, junto con cambios en la forma en que pensamos y actuamos como testigos de la ley del amor que nos entregó nuestro Señor Jesucristo.

Que los líderes de nuestra Iglesia (y todos nosotros) seamos verdaderamente luz del mundo, transparentes y firmemente comprometidos con la justicia y la caridad para todos.
 

(Daniel Conway es integrante del comité editorial de The Criterion.)

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