March 16, 2018

El rostro de la misericordia / Daniel Conway

El papa Francisco se pronuncia en contra de las ‘noticias falsas’

En su mensaje para la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2018, el papa Francisco instó a los periodistas y a todos aquellos que reciben reportajes por Internet o por vías tradicionales, a narrar la verdad y no entregarse a las ‘noticias falsas’ o fake news. De acuerdo con el Santo Padre, este tipo de noticias promueve la diseminación de información falsa con base en datos inexistentes o ficticios. Explica:

“La eficacia de las fake news se debe, en primer lugar, a su naturaleza mimética, es decir, a su capacidad de aparecer como plausibles. En segundo lugar, estas noticias, falsas pero verosímiles, son capciosas, en el sentido de que son hábiles para capturar la atención de los destinatarios poniendo el acento en estereotipos y prejuicios extendidos dentro de un tejido social, y se apoyan en emociones fáciles de suscitar, como el ansia, el desprecio, la rabia y la frustración.

“Su difusión puede contar con el uso manipulador de las redes sociales y de las lógicas que garantizan su funcionamiento. De este modo, los contenidos, a pesar de carecer de fundamento, obtienen una visibilidad tal que incluso los desmentidos oficiales difícilmente consiguen contener los daños que producen.”

No resulta fácil distinguir las noticias falsas de las verdaderas que pretenden imitar, puesto que se plantean de forma muy astuta y porque la gente lee o escucha lo que desea leer o escuchar. Tal como nos lo explica el Santo Padre:

“El resultado de esta lógica de la desinformación es que, en lugar de realizar una sana comparación con otras fuentes de información, lo que podría poner en discusión positivamente los prejuicios y abrir un diálogo constructivo, se corre el riesgo de convertirse en actores involuntarios de la difusión de opiniones sectarias e infundadas. El drama de la desinformación es el desacreditar al otro, el presentarlo como enemigo, hasta llegar a la demonización que favorece los conflictos. Las noticias falsas revelan así la presencia de actitudes intolerantes e hipersensibles al mismo tiempo, con el único resultado de extender el peligro de la arrogancia y el odio. A esto conduce, en último análisis, la falsedad.”

Las noticias falsas proliferan ante la negativa de la gente a abrir la mente y el corazón a distintos puntos de vista, ya que “bloquean” las fuentes de información en las que desconfían y sus únicas fuentes de información están inherentemente parcializadas.

El papa Francisco considera que es responsabilidad de todos contrarrestar el daño que genera la desinformación. Lo plantea de la siguiente forma:

“Ninguno de nosotros puede eximirse de la responsabilidad de hacer frente a estas falsedades. No es tarea fácil, porque la desinformación se basa frecuentemente en discursos heterogéneos, intencionadamente evasivos y sutilmente engañosos, y se sirve a veces de mecanismos refinados.”

El Santo Padre reta a todas las personas de buena voluntad a obstaculizar la diseminación de noticias falsas mediante “un discernimiento atento y profundo.” Dice que debemos desenmascarar lo que podríamos llamar la “lógica de la serpiente” (una referencia a Eva y la tentación de la serpiente en el Jardín del Edén) que utilizan aquellos que quieren camuflarse para atacar en un momento y un lugar dados.

“Para discernir la verdad es preciso distinguir lo que favorece la comunión y promueve el bien, y lo que, por el contrario, tiende a aislar, dividir y contraponer. La verdad, por tanto, no se alcanza realmente cuando se impone como algo extrínseco e impersonal; en cambio, brota de relaciones libres entre las personas, en la escucha recíproca. Además, nunca se deja de buscar la verdad, porque siempre está al acecho la falsedad, también cuando se dicen cosas verdaderas.

“Una argumentación impecable puede apoyarse sobre hechos innegables, pero si se utiliza para herir a otro y desacreditarlo a los ojos de los demás, por más que parezca justa, no contiene en sí la verdad. Por sus frutos podemos distinguir la verdad de los enunciados: si suscitan polémica, fomentan divisiones, infunden resignación; o si, por el contrario, llevan a la reflexión consciente y madura, al diálogo constructivo, a una laboriosidad provechosa.”

Lo que el papa Francisco dice a los periodistas (y a todos nosotros) en el mensaje de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales de 2018 es que tanto las intenciones como los efectos de nuestros mensajes nos ayudan a discernir si estamos transmitiendo o recibiendo la verdad o no.

“La falsedad siempre puede colarse,” dice el Santo Padre, “aunque hagamos declaraciones verdaderas.”

De modo que si nuestras comunicaciones son exactas desde el punto de vista de los hechos pero tienen la intención de desacreditar a otros o dañar a personas o comunidades, también somos culpables de difundir noticias falsas. Esto es doblemente cierto cuando la información transmitida no es exacta o distorsiona la verdad.

Con esto, el papa Francisco no promueve “un periodismo buenista” que evite lidiar con problemas graves. En lugar de ello, aboga por “un periodismo sin fingimientos, hostil a las falsedades, a eslóganes efectistas y a declaraciones altisonantes.” Busca “un periodismo que no queme las noticias,” sino que se concentre en explorar las causas de fondo de los conflictos para hallar soluciones eficaces; en contraposición al periodismo que fomenta los contrapunteos o los malos tratos verbales. Se trata del “periodismo de paz.”
 

(Daniel Conway es integrante del comité editorial de The Criterion.)

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