Cristo, la piedra angular
El papa León XIV deja huella en un primer año distintivo
La resurrección de Cristo es el comienzo de la nueva humanidad, es la entrada a la verdadera tierra prometida, donde reinan la justicia, la libertad y la paz, donde todos se reconocen como hermanos y hermanas, hijos del mismo Padre que es Amor, Vida y Luz. (Mensaje “Urbi et Orbi” de Pascua 2026 del papa León XIV)
La fecha de publicación de esta columna es el 8 de mayo de 2026, cuando se cumple un año de la elección del entonces cardenal Robert F. Prevost como sucesor de san Pedro, Vicario de Cristo y Obispo de Roma.
Ha sido un año muy intenso, pero ha pasado rápidamente, y nuestro nuevo Santo Padre, el papa León XIV, se ha consolidado claramente como alguien capaz de abordar los desafíos y oportunidades de nuestro tiempo con humildad y audacia.
Hace un año, muchos creían que una persona nacida en Estados Unidos no tenía ninguna posibilidad de ser elegida por el Colegio Cardenalicio como cabeza de la Iglesia universal. El Espíritu Santo demostró que estaban equivocados.
Algunos esperaban que el nuevo papa revirtiera muchas de las principales políticas de su predecesor. El papa León ha hecho todo lo contrario: ha reafirmado su compromiso con las prioridades establecidas por el papa Francisco, al tiempo que se ha revelado como un pastor con un estilo de liderazgo propio.
Durante los últimos 12 meses se ha dedicado a tender puentes ante las divisiones mundiales, promover la paz y gestionar las finanzas vaticanas. Ha establecido un tono de escucha pastoral, se ha reunido con líderes mundiales y ha continuado el compromiso de su predecesor de abogar por los refugiados y cuidar el medio ambiente (“nuestra casa común”). La unidad y la paz son los temas a los que el papa—miembro de la orden agustiniana que se autodenomina humildemente “hijo de san Agustín”— vuelve con regularidad.
Entre los logros más notables de su primer año se encuentran:
—Alcance internacional: El papa León ha mantenido múltiples reuniones con el presidente ucraniano Volodymyr Zelenskyy para abogar por un alto el fuego en una guerra que comenzó con la invasión rusa de Ucrania en 2022. Realizó su primer viaje internacional a Turquía, donde visitó la Mezquita Azul de Estambul y conmemoró el 1700.º aniversario del Concilio de Nicea con el patriarca ecuménico Bartolomé y otros líderes cristianos, seguido de un viaje al Líbano. Asimismo, se ha pronunciado abiertamente en sus esfuerzos por lograr un alto el fuego en el conflicto de Estados Unidos e Israel con Irán, así como en el conflicto de Israel con Hezbolá en el Líbano.
—Enfoque pastoral y liderazgo: El papa León ha hecho hincapié en la humildad y la escucha en la gestión de los asuntos de la Iglesia, confirmando temporalmente a altos funcionarios de la Curia Vaticana antes de emprender reformas, y valiéndose de su experiencia como prefecto del Dicasterio para los Obispos para relacionarse con el clero y los líderes laicos.
—Postura medioambiental y política: El Santo Padre mantiene una firme atención a las cuestiones medioambientales y se ha mostrado crítico con los programas que carecen de acción climática. Ha criticado con firmeza las políticas de inmigración que menoscaban la dignidad humana y la libertad. Expresa el pensamiento de la Iglesia con compasión y audacia.
—Mensajes iniciales: El papa León XIV marcó el tono general de su pontificado con su primer mensaje: “La paz sea con todos vosotros.” Ha seguido manifestando abiertamente su oposición a la guerra y su insistencia en el estilo de liderazgo no violento que Jesús regaló a sus seguidores.
Después de tan solo un año, queda claro que el papa León es un líder práctico, con proyección internacional, cuya preocupación principal es proclamar el Evangelio y promover así la unidad y la fraternidad de todo el pueblo de Dios.
¿Qué cabe esperar del próximo año y de los siguientes? Y, lo que es más importante, ¿por qué debemos rezar? ¿Cómo pueden nuestras oraciones ayudar a nuestro Santo Padre a llevar a cabo su misión única?
Los católicos creemos que el papa ejerce la suprema autoridad pastoral, doctrinal y jurídica sobre la Iglesia católica en todo el mundo, como cabeza visible y maestro y autoridad última en cuestiones de fe y moral. Se trata de una enorme responsabilidad y, como nos han recordado los últimos papas, el peso del oficio papal sería demasiado para cualquier persona sin la ayuda de la gracia de Dios.
Los católicos también creemos que la enseñanza del papa sobre fe y moral—cuando se ejerce bajo condiciones específicas mediante la gracia de su oficio papal—es infalible. Pero también debemos reconocer que el propio papa es solo un ser humano. No posee superpoderes.
El papa Francisco nos recordaba a menudo que él era un pecador. Sin duda, el papa León, como hijo de san Agustín, se ve a sí mismo bajo una luz similar. Esto significa que necesita nuestro apoyo en la oración para superar sus debilidades humanas y aceptar libremente las gracias que solo Dios puede concederle.
Mientras continuamos este tiempo de alegría pascual y comenzamos el segundo año del ministerio de nuestro Santo Padre, recemos para que Dios siga bendiciendo a su siervo León XIV con la humildad y la audacia que necesita para unirnos e inspirarnos como fieles discípulos misioneros de nuestro Señor Resucitado, Jesucristo. †