April 24, 2026

Cristo, la piedra angular

Avancemos con alegría y esperanza como discípulos misioneros

Archbishop Charles C. Thompson

Desarrollemos parroquias dinámicas en las que puedan surgir discípulos misioneros, formados a través de un encuentro personal con Jesucristo y enviados a proclamar el Evangelio y atender las necesidades de todo el pueblo de Dios a través de la palabra, los sacramentos y el servicio. (Responsabilidad pastoral, Plan Pastoral de la Arquidiócesis de Indianápolis 2026)

Mañana, sábado 25 de abril, celebramos la fiesta de san Marcos, uno de los cuatro evangelistas, junto con san Mateo, san Lucas y san Juan.

Conocido como “Juan Marcos” en los Hechos de los Apóstoles, san Marcos es considerado el autor del Evangelio más breve y más antiguo (escrito entre los años 65 y 70 d. C.). Aunque no fue uno de los doce apóstoles, fue seguidor de san Pedro y compañero de los santos Pablo y Bernabé en sus viajes misioneros. La tradición sostiene que san Marcos basó su Evangelio en los testimonios y enseñanzas que recibió de primera mano de san Pedro.

La Iglesia llama “evangelistas” a Marcos y a los otros tres autores de los Evangelios. Según la doctrina cristiana, un evangelista es una persona que proclama el Evangelio—la “buena nueva” de Jesucristo—y desempeña un papel importante en la evangelización, la misión de la Iglesia de difundir la fe y llevar a otros a una relación personal con Jesucristo. La palabra “evangelista” deriva del griego euangelion, que significa “buena noticia.”

Todos los cristianos bautizados están llamados a ser “evangelizadores llenos del Espíritu,” una expresión que le gustaba al papa Francisco. Todo el que desee ser discípulo misionero de Jesucristo ha recibido la Gran Comisión que Cristo encomendó a sus discípulos al ascender al cielo: “Id por todo el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación” (Mc 16:15).

Esta es la misión de la Iglesia en su expresión más sencilla y poderosa. Es también el criterio más efectivo para evaluar la eficacia y el dinamismo de las parroquias y otras instituciones y ministerios de la Iglesia: ¿Estamos formando y capacitando discípulos misioneros y evangelizadores llenos del Espíritu? ¿O simplemente mantenemos el statu quo?

A la luz de la Gran Comisión que hemos recibido los discípulos misioneros, todas las parroquias, escuelas y ministerios están llamados a ser centros vibrantes de culto, formación en la fe, atención pastoral, gestión corresponsable de todos los dones de Dios y de atención a los pobres y vulnerables.

La evangelización—compartir nuestra fe en la persona de Jesucristo—es la clave para que las parroquias sean dinámicas y, de hecho, para la vitalidad de la Iglesia, tal y como se vive concretamente, día tras día, en nuestros 38 condados del centro y sur de Indiana y en todo el mundo.

El Plan Pastoral de la Arquidiócesis de Indianápolis 2026, “Avancemos con alegría y esperanza como discípulos misioneros” pone un fuerte énfasis en la evangelización. Esta es la esencia de lo que somos y de lo que estamos llamados a hacer individualmente como cristianos y como Arquidiócesis.

Como evangelizadores llenos del Espíritu, se nos invita y se nos desafía a colaborar con el Espíritu Santo en la proclamación de la buena nueva de nuestra salvación en Jesucristo.

Cumplimos con esta sagrada responsabilidad al participar activamente en los ministerios de la Iglesia: la palabra, los sacramentos y el servicio, los cuales están diseñados para proclamar el Evangelio a todas nuestras hermanas y hermanos en todas partes y para facilitar el encuentro personal con Jesucristo, el don supremo de Dios para todos los creyentes.

El Plan Pastoral 2026, fruto de una amplia consulta con los católicos de todas las regiones de nuestra arquidiócesis durante un período de dos años, plantea la siguiente pregunta: ¿Qué es una parroquia dinámica?

Por supuesto, hay muchas formas de contestar esta interrogante, pero el documento publicado por el Vaticano en 2020 y titulado “La conversión pastoral de la comunidad parroquial al servicio de la misión evangelizadora de la Iglesia a cargo de la Congregación para el Clero” responde a esta pregunta fundamentándose en las palabras de tres papas recientes:

San Juan Pablo II precisaba: “La parroquia ha de ser perfeccionada e integrada en muchas otras formas, pero ella sigue siendo todavía un organismo indispensable de primaria importancia en las estructuras visibles de la Iglesia», para «hacer de la evangelización el pivote de toda la acción pastoral, cual exigencia prioritaria, preminente y privilegiada.” Luego, Benedicto XVI enseñaba que “la parroquia es un faro que irradia la luz de la fe y así responde a los deseos más profundos y verdaderos del corazón del hombre, dando significado y esperanza a la vida de las personas y de las familias.”

Finalmente, el papa Francisco recuerda que “a través de todas sus actividades, la parroquia alienta y forma a sus miembros para que sean agentes de evangelización” (#12).

A estas reflexiones, podemos añadir fácilmente la perspectiva del papa León XIV: “Esperar es dar testimonio de que la Tierra puede realmente parecerse al cielo.”

En la fiesta de san Marcos Evangelista, tenemos razón al dar testimonio de esperanza y al llevar a cabo la misión evangelizadora de la Iglesia. Que por intercesión de san Marcos seamos siempre fieles discípulos misioneros. †

Local site Links: